Ninguno como Pedro Rodríguez
17 julio 2013 En un par de meses veremos a Sergio Pérez convertirse en el piloto mexicano con más participaciones en la Fórmula Uno al superar los 54 Grandes Premios en los que corrió Pedro Rodríguez; Checo actualmente tiene 48 participaciones y 46 arrancadas. La situación es que, a menos de que veamos al mexicano obtener dos victorias y otros tres podios en las próximas seis rondas, Pedro Rodríguez se seguirá manteniendo como el mejor piloto mexicano de la historia.

No quiero que esta columna se tome como un ataque a Checo porque no lo es, simplemente hay que recordar a Pedro Rodríguez como el gran piloto que fue –el 11 de Julio pasado se cumplieron 42 años de su muerte- y como el estándar sobre el cual todos los otros pilotos de Fórmula Uno mexicanos deberían ser medidos. Rodríguez ganó dos veces en 54 Grandes Premios y se subió otras cinco veces al podio para un total de siete, es decir que de cada ocho carreras una levantaba un trofeo.

Si bien las épocas de Pérez y Rodríguez son completamente distintas, la Fórmula Uno ahora entrega puntos a los diez primeros y no sólo a seis autos como lo hizo siempre, no podemos dejar de comparar a ambos. También hemos visto un incremento en la confiabilidad de los autos –Rodríguez no terminó 22 de sus 54 Grandes Premios por fallas mecánicas- llegando incluso a tener carreras donde ningún auto se retira. Algunos dirán que no existían los equipos dominantes como ahora tenemos a Red Bull, pero la verdad es que de 1963 a 1973 fue la época dorada de Lotus con seis campeonatos.

Es importante notar que Rodríguez no era un piloto de tiempo completo de F1 hasta muy tarde en su carrera pues su pasión siempre fueron las carreras de resistencia y su obsesión era ganar las 24 Horas de LeMans acompañado de su hermano Ricardo –sueño que vio terminado en 1962 con la muerte del menor de los Rodríguez en el hoy llamado Autódromo Hermanos Rodríguez. Pedro ganó LeMans en 1968 –más dos veces el título mundial de autos prototipos- y, de hecho, no fue hasta 1967 que empezó a correr de tiempo completo en Fórmula Uno, primero con Cooper, luego con BRM (1968) y tras un año de zozobra en 1969, regresó a BRM, donde permaneció hasta su muerte.

Fue esa misma pasión la que acabó matándolo pues era piloto de tiempo completo con BRM en F1 y de Porsche en Prototipos y, aprovechando que no había carrera de Fórmula Uno o del Mundial de Marcas, le hizo el favor a su amigo -y coequipero en la Targa Florio 1971- Muller para correr las 200 Millas de Norisring. Lamentablemente, ahí fue donde el destino lo alcanzó y murió mientras lideraba la carrera. Sin duda, no habrá ninguno como él.

Twitter: @ojalife
 
 
 
 
 
 
 

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