Toyota hace el 1-2 en Le Mans
17 junio 2019 Todo estaba preparado para la gran fiesta de Toyota en las 24 Horas de Le Mans. Incluso en Toyota Alemania habían conseguido encontrar una unidad del Toyota Celica descapotable para dar una vuelta de honor con el trofeo conseguido hace apenas 12 meses. Estaba todo colocado como se pretendía; los pilotos, los coches, las despedidas, incluso el reparto de victorias, con la opción de que Kamui Kobayashi, Pechito López y Mike Conway consiguieran suceder al otro trio que iba a ser Campeón del Mundo de Resistencia un año después de conseguir para la firma nipona su primera victoria en el Circuito de La Sarthe.

Se había seguido trabajando durante los últimos meses con empeño y preparando todos los escenarios posibles… sin embargo, esto es Le Mans y nadie estará nunca listo completamente para afrontar todos los imprevistos. Y precisamente esa situación idílica para Toyota terminó en el mismo momento en el que los responsables de cuidar el trofeo de la edición 2018 se encargaron de bajarlo de su soporte en el Toyota Celica descapotable.

A partir de ahí, la carrera estuvo marcada por los Safety Car, en una edición en la que hubo muchos momentos de incertidumbre después de errores de hombres experimentados y jóvenes promesas tanto en prototipos como en GT’s. Los Aston Martin, el Rebellion pilotado por Thomas Laurent, el toque de un Corvette de nuevo en una de las secciones de infausto recuerdo para los estadounidenses. Fueron muchas las señales de alerta durante las primas horas. Aunque ninguno de los LMP1 privados estaba en disposición de superarlos, parecía evidente que en Toyota GAZOO Racing tampoco tenían la sensación de tener las cosas completamente controladas. Querían que el #7 ganara las 24 Horas de Le Mans y el #8 pusiera el broche de oro con el título intercontinental.

El final fue un golpe de teatro, casi como el experimentado solo unos minutos antes por Ott Tänak y Martin Järveoja en Cerdeña. Un pinchazo en el Toyota número #7 tiraba por tierra la cantada victoria de la otra parte del equipo, con Pechito López completamente derrumbado en lo que sería la antesala de una derrota de nuevo en los boxes, cuando un sensor había llevado a los mecánicos a cambiar el neumático equivocado y dejar salir al TS050 con la rueda todavía afectada por el pinchazo lento.

252.000 personas según los datos oficiales habían sido testigos de cómo el trio se volvía a quedar sin la victoria en un año muy amargo para todos ellos. Tendrán que esperar a cobrarse su venganza en la edición de 2020, aunque ni siquiera esta posibilidad podrá consolar a un Pechito López que incluso llegó a derramar las lágrimas en su vuelta a ritmo parsimonioso para poder regresar a boxes y esta vez sí cambiar la rueda correcta. Rob Leupen solo podía reconocer entre avergonzado y sorprendido que se habían equivocado: “Deberíamos haber cambiado todos los neumáticos. Esto no estaba en nuestro guion. Lo siento”.

En Toyota no decidieron que se intercambiaran las posiciones, la carrera había decidido quién iba a ser su ganador, todo ello aunque el propio Fernando Alonso dijera posteriormente con la mano en el corazón que ese día no se habían merecido el triunfo en la pista, tampoco tenían el coche más rápido. Los últimos 15 minutos ya no hubo ni opciones de atacar. Los dos coches recibían la orden de mantener sus plazas y asegurar el doblete, tal y como ocurrió en las 6 Horas de Spa-Francorchamps y de nuevo con los mismos ganadores y vencidos.

Un pinchazo a última hora nos regala la victoria que quizá no merecimos en la pista. El coche 7 fue más rápido durante todas las 24 Horas y he ganado por algo inesperado. He perdido varios Mundiales el último día por mala suerte y mira, hoy, la he tenido muy buena. La carrera de hoy fue dramática, porque nunca estuvimos en disposición de ganar. Son momentos muy duros para los que no ganan y quiero felicitarles a ellos, porque además de compañeros somos buenos amigos. Realmente merecieron la victoria, pero hoy la suerte decidió que teníamos el mejor trofeo” - Fernando Alonso.

Por detrás, el BR1 de Vitaly Petrov, Mikhail Aleshin y Stoffel Vandoorne se llevaba la tercera plaza después de disputarse con el Rebellion ese título del mejor no-Toyota, en un duelo que no lo fue tanto después de los errores de Gustavo Menezes y Thomas Laurent y la penalización de tres minutos que le llevarían a terminar con más 15 vueltas perdidas respecto a los ganadores. La unidad con el dorsal #1 no lo hizo mucho mejor, completada por grandes nombres como Jani, Senna o Lotterer, la cual tan solo pudo terminar cuarto a tres vueltas del equipo ruso. ByKolles y DragonSpeed se despedían mostrando un nivel muy alejado al mínimo, mientras que el otro BR1 se fue contra el muro en una de las extrañas salidas de las que hablábamos.

El resultado dejaba caras largas en el podio. Una despedida a una Supertemporada que estuvo lejos de cumplir con eso de ”super”. El campeonato 2019-20 necesita de un rediseño, especialmente con la marcha de dos fabricantes en GTE Pro y con la ausencia del foco de Fernando Alonso. Las 24 Horas de Le Mans 2019 mantuvieron ese tono apagado del resto de la campaña, tal vez necesitando una historia épica como la de la edición de 2018, pero quedándose únicamente con el dramatismo de 2017.
 
 
 
 
 
 
 

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